miércoles, 5 de octubre de 2016

                             EL HILO DE ARIADNA
Durante el reinado de Minos en la hermosa isla de Creta, gobernaba desde el fantástico palacio de Cnossos, donde se fue formando la leyenda del "Laberinto de Creta" donde el rey encerró al temible Minotauro. Algunos estudios consideran que el laberinto tiene que ver con el propio palacio, cuya estructura de cámaras y miles de habitaciones era un verdadero laberinto.
Cuenta le leyenda, que Minos, deseoso de congraciarse con su pueblo, le propuso a éste que le pidieran lo que ellos desearan. El pueblo le dijo que solicitara los favores del dios Poseidón para que le obsequiara con un toro para sacrificarlo, el dios le concedió un hermoso toro blanco. El rey de Creta engañó al dios y sacrificó otro toro.
Cuando Poseidón se percató del engaño, decidió cobrarse venganza e hizo que la esposa de Minos, Parsifae se enamorara del toro. Con la ayuda secreta del constructor ateniense Dédalo, la esposa logró yacer con el toro y de esta unión nació bestia animal, mitad humana y mitad toro, conocido como el Minotauro. Este animal tenía una gran predilección por la carne humana.
Lleno de vergüenza el rey Minos encargó a Dédalo la construcción de un laberinto que sirviera para encerrar al Minotauro y del cual fuera imposible escapar. Así Dédalo puso manos a la obra y construyó El Laberinto de Creta.
Cada luna nueva era necesario sacrificar un hombre para satisfacer su hambre feroz. Fue por estos tiempos, que el rey recibió la noticia de que su hijo había sido asesinado en Atenas y por ello decide lanzar un ataque contra la ciudad griega.
Las fuerzas atenienses por la sorpresa, fueron derrotadas rápidamente. El rey Minos ofreció la paz a cambio de que cada 9 años los derrotados enviarían 7 hombres y 7 doncellas para ser sacrificados al Minotauro. El acuerdo de paz, contemplaba que si alguno de los jóvenes lograba matar al Minotauro, se consideraría cumplida la condena impuesta sobre Atenas.
A la tercera entrega, Teseo Hijo único de Egeo rey de Atenas, se ofreció como voluntario para matar  al Minotauro. Teseo emprendió el viaje en un velero de velas negras que simbolizaban el luto ateniense.
Teseo recibió en su celda la inesperada visita de Ariadna la joven hija del rey Minos, quien se había enamorado de la belleza del joven. Ariadna obsequió a Teseo un ovillo de hilo que ella había confeccionado y le dijo que atara en un extremo a la entrada del laberinto y que fuera desarrollándolo hasta que encontrara la Minotauro y cuando le diera muerte, usara el hilo para lograr salir, junto al ovillo le dio una espada mágica para que pudiera dar muerte a la bestia.
Con la ayuda de la espada dio muerte a la bestia y cuando Teseo con la ayuda del ovillo de hilo logró salir del laberinto, obligó al rey Minos a cumplir su palabra. Antes de partir, ocultó a la bella Ariadna y a su hermana Fedra y emprendieron el viaje de vuelta a Atenas.
Encolerizado por la fuga de sus hijas, encerró al constructor Dédalo y a su hijo Ícaro en el laberinto. Pero Dédalo con unas plumas y cera, fabricó unas alas para él y su hijo y lograron escapar. Dédalo aconsejó a su hijo que no volara tan alto porque la cera se derretiría. Ícaro deslumbrado por la sensación de libertad, se acercó demasiado al sol. la cera se derritió y el joven cayó al mar y murió.
El anciano rey de Atenas, iba todos los días a la orilla del mar para ver si su hijo regresaba. Al fin, el barco apareció en el horizonte pero Teseo se olvidó de cambiar las velas por las blancas símbolo de su victoria. Egeo se desesperó y loco de dolor, se arrojó al mar y desde entonces lleva su nombre.

Teseo fue proclamado rey de Atenas y se casó con Fedra la hermana de Ariadna desaparecida durante el viaje de regreso.      

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